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Arxiu: Setembre 2007

Campaña contra la explotación sexual. Recogida de firmas.

pdblanes 27/09/2007 @ 23:22

Se ha iniciado una campaña de recogida de firmas contra la explotación sexual. Contra los beneficios suculentos de los periodicos a costa de mujeres prostituidas.

http://www.fmpcontraexplotacionsexual.org/firmas.php

Podeis rellenar los datos, cuantas mas cartas se envien a los periodicos mejor.

Lo mas importante a considerar es que los periodicos se podrian considerar comodelincuentes incumpliendo el articulo 188 del codigo penal español.

Federación de Mujeres Progresistas exige a los periódicos que eliminen los anuncios de explotación sexual

pdblanes 19/09/2007 @ 23:46

(Publicat a Red Feminista 01/08/2007)

La organización FMP denuncia que España es el único país europeo que incluye anuncios de prostitución en sus principales periódicos. Para lograr su eliminación te anima a firmar una carta dirigida a la directiva de dichos medios.
Redacción canalsolidario.org
Eres cómplice? Di no a la explotación sexual. Con este lema, la Federación de Mujeres Progresistas (FMP) denuncia que “España es el único país europeo donde la prensa formal publica anuncios de prostitución”. La organización señala que a través de la sección de anuncios por palabras o clasificados, los periódicos se lucran económicamente y ponen la prostitución al servicio de cualquiera, convirtiendo estos anuncios en “un claro ejemplo de proxenetismo”.

El Estudio de la prostitución en España: la prostitución en el mercado económico, elaborado por el periodista Borja Ventura, muestra cómo en un día laborable cualquiera de los cuatro periódicos generalistas más importantes del Estado español recogen un número considerable de anuncios de este tipo (El País: 702; El Mundo: 672; ABC: 225; y La Razón: 91). Además en el estudio se calcula que el periódico de mayor tirada, El País, ingresa anualmente 5 millones de euros gracias a estos anuncios.

Por su parte, María José Barahona en su Estudio sobre la prostitución en España constata que gran parte de la publicidad de servicios sexuales que aparece en los periódicos nacionales proviene de grupos que se lucran promoviendo la venta del cuerpo de las mujeres.

“La prostitución y la trata de mujeres con fines de explotación sexual son dos fenómenos estrechamente interrelacionados que no pueden desvincularse” denuncia la FMP. Por ello, y con la convicción de que en el escenario de la prostitución toda la ciudadanía tiene un papel relevante, la organización estatal promueve la firma de una carta dirigida a la directiva de los principales periódicos de España solicitando que, a partir del próximo Día contra la explotación sexual, el próximo 23 de septiembre, se comprometa a eliminar de su periódico los anuncios de contactos y otros de similares características para no ser cómplice de este delito que, según la FMP atenta contra los derechos fundamentales de mujeres en este país.

Crítica del elogio del islam

pdblanes 16/09/2007 @ 20:09

Article de Lidia Falcón - Es incomprensible la fascinación por una religión que mantiene la opresión de la mujer 25/01/2007

Me desconcierta la información de que en Catalunya varias muchachas se han convertido al islamismo en busca de una supuesta espiritualidad que al parecer no encuentran en la religión católica. Pero la información transmitida únicamente habla de la práctica continuada de unos ritos, cuya frecuencia debe hacer difícil conciliarlos con la vida laboral, y la adopción de una forma de vestir. No nos explican si cumplen otras imposiciones a que obliga la profesión musulmana, como la aceptación de la poligamia y la sumisión de la mujer al marido. Es incomprensible la fascinación que sienten por esa religión, que mantiene costumbres, prohibiciones y opresiones contra la mujer mucho peores que las que defiende la Iglesia católica. Fascinación que parecen sentir también intelectuales y gobernantes, de modo tal que se están destinando fondos para impartir clases de religión musulmana en las escuelas cuando aún no hemos concluido con la enseñanza del catolicismo.

EN MI LIBRO Mujer y Sociedad (1969), denuncié la opresión de la mujer musulmana tras haberme estremecido con la lectura del libro de Youssef el Masry La tragedia sexual de la mujer árabe. Descubrí en sus páginas el horror de la cliteridectomía y las consecuencias nefastas que para la salud, la sexualidad y la dignidad femenina acarrea. Creo que fui la primera escritora española que hice pública esa bárbara costumbre. Ha costado tres décadas conseguir que en la Cuarta Conferencia de la Mujer en Pekín de 1995 se condenara esta práctica por la ONU.
Conozco las objeciones de los islamistas contra que se atribuya la cliteridectomía --y otras mutilaciones peores como infibulación-- a la religión musulmana, ya que proviene de costumbres ancestrales africanas y no está obligada en el Corán, pero en la actualidad únicamente la practican aquellas sociedades de confesión islámica, es aceptada por muy diversas tendencias del Islam, cuando no recomendada, bajo la indiferencia del Estado. Como en el caso de Egipto donde el Gobierno decidió que se ejecutara en los hospitales por personal facultativo, para evitar las infecciones que proliferan. En estos momentos, 150 millones de mujeres la padecen y cada año se suman varios millones más de niñas mutiladas.

LA POLIGAMIA, legal en la mayoría de los países musulmanes --con la notable excepción de Túnez, que tiene una Constitución laica--, la prohibición de conducir automóviles, de salir a la calle solas, la imposición para que se cubran la cabeza, incluso a veces el rostro, haciendo visible su condición inferior --que no es otro el sentido del velo--, y sobre todo el horror de las lapidaciones por adulterio, los asesinatos por honor, las desfiguraciones del rostro con ácidos, los encierros y castigos corporales, convierten a las mujeres musulmanas en las más oprimidas del planeta. Véase cómo viven en países --como Somalia-- donde las tasas de pobreza, de falta de escolaridad y atraso son inaceptables, en donde se prohíbe reproducir la figura humana, no se traducen los libros occidentales, el cine y la televisión están severamente censurados y cualquier crítica a su profeta motiva sublevaciones de masas fanáticas.
Estas y otras circunstancias, todas detestables, en las que se desarrolla la vida de las mujeres de los países sometidos a la confesión islámica nos las contaron nuestras compañeras feministas de Mauritania, Marruecos, Argelia, Egipto, Jordania, Arabia Saudí, Kuwait, Irán, Bangladesh, Pakistán, Kenia, Nigeria, Sudán, que colaboraron desinteresadamente en nuestro número de la revista Poder y Libertad dedicado a feminismo e islamismo. La mayoría vivían en el exilio, después de haber sido perseguidas y amenazadas de muerte --como mi amiga Nawal al Saadaui y la escritora Taslima Nasreen de Bangladesh-- o nos escribieron con seudónimo.

LOS ESFUERZOS por prohibir la cliteridectomía y la poligamia en sus países consumían la mayor parte de su lucha, mientras sus hermanas de sufrimiento padecen la mayor tasa de analfabetismo, la menor participación laboral y no se ve un rostro femenino en las reuniones políticas. Recordemos los ridículos problemas de protocolo en esos países, cuando la reina de España acompaña al Rey en algún viaje y tiene que quedar relegada a relacionarse con las mujeres, o el último incidente de las periodistas que tenían que informar en la visita del ministro de Justicia a Arabia Saudí.
En España, las comunidades musulmanas reproducen bastantes de estas condiciones, aunque nada de ello se explique en el reportaje sobre las catalanas convertidas, de las que tampoco sabemos gran cosa de su vida familiar. La incompetencia de nuestros servicios sociales y la indiferencia de los gobernantes permiten que exista la poligamia en sus familias y que muchas niñas sean llevadas a sus países de origen para practicarles la ablación del clítoris.

QUIENES defienden el islam aseguran que estas imposiciones no están incluidas en el libro sagrado sino pervertidas por sus intérpretes. Pero no recuerdan que el Corán establece la poligamia legal con cuatro mujeres, que el testimonio de una mujer en un juicio vale la mitad que el de un hombre, que una hija hereda la mitad que un hijo, y que acepta el castigo corporal para las esposas, siempre que se realice con una vara del ancho del pulgar y del largo de la mano abierta y nunca en el rostro. No hace falta que enfaticen que el libro se escribió en el siglo VIII, porque precisamente eso es lo que debieran tener en cuenta ellos para comprender que si tales normas significaron un avance en esa época no pueden ser ni implantadas ni veneradas hoy. Resulta decepcionante observar que se sigue aceptando por nuestros gobernantes la dominación religiosa de esas sociedades cuando se debiera exigir la laicidad como condición imprescindible para ser considerada civilizada.