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Arxiu: Juliol 2007

FILLES DE LA SORRA. HIJAS DE LA ARENA. Dones sahrauís

pdblanes 29/07/2007 @ 15:03

PILAR FEOSANTA CRUZSon el pulmón de los campamentos de refugiados de Tinduf. Llegaron a este rincón de arena, cedido por Argelia, huyendo de una ocupación desalmada de su tierra. Levantaron casas de lona (jaimas) y crearon un pueblo a imagen y semejanza del que se vieron obligadas a dejar atrás, aunque con una estampa distinta, cuando España abandonó a los saharauis a su suerte. Marruecos no perdió oportunidad y reclama desde entonces la soberanía de una tierra que no le pertenece. La resistencia y tenacidad de las mujeres siempre han estado latentes. Es más, ellas son la piedra angular de la sociedad saharaui en los campamentos de refugiados, situados en medio de la estéril hammada argelina.Esta semana ha visitado las Islas la responsable de Relaciones Internacionales de la Unión Nacional de Mujeres Saharauis; Zahra Ramdan. "Es triste tener que vivir de la solidaridad de los demás cuando tu tierra es rica". La declaración de esta mujer, que lleva el reclamo de paz de los saharauis por el mundo, resume el sentir de esta gente para la que el derecho reconocido internacionalmente a su independencia es una cuestión de "vida o muerte"."Hemos contado con las majeres en todos los campos de nuestra lucha; sin ellas y sus sacrificios y abnegaciones nada habría sido posible y, sin su aporte y lucha, tampoco será posible la independencia". Estas palabras corresponden al encargado de la orientación política del Frente Polisario, Jatri Addun, durante la clausura del IV Congreso Nacional de Mujeres Saharauis, celebrado en marzo pasado en los campamentos de refugiados. Esta organización, a la que pertenecen todas las saharauis mayores de 16 años, se creó en 1974 como vía de orientación y movilización en la batalla contra el colonialismo español y marroquí.Detrás de unas gafas se esconden unos ojos que anhelan volver a observar las calles de su ciudad en libertad. Con 16 años tuvo que decir adiós a su familia y huir en busca de una nueva vida. Ser militante del Frente Polisario estaba unido a represión y persecución. Corría el año 75. España salió del Sáhara y dejó vía libre a Marruecos. "Querían extinguir a los sahararauis", recuerda 26 años después Zhara Ramdan. Con un perfecto acento, español, esta mujer repasa la dureza de la vida en los campamentos de refugiados, la exigencia de su pueblo de que se cumplan los acuerdos de las Naciones Unidas, que pasan por devolverles a los saharauis el territorio que les corresponde por derecho, y la importancia del papel de la mujer en una lucha que dura casi tres décadas.Temor a las represalias.Zhara Ramdan es cauta y mide cada una de sus palabras. No es partidaria de dar muchos datos sobre su experiencia personal. Su familia aún vive en El Aaiún y tiene miedo a las posibles represalias marroquíes.Familias enteras han sido arrestadas, incluidas madres e hijas. Muchachas saharauis muy jóvenes han muerto y sucumbido a la tiranía marroquí. Hay en total 850 desaparecidos, de los que una gran parte son mujeres. En las prisiones alauís permanecen muchas saharauis, algunas soportando un cautiverio de más de diez años.Hace cinco años pudo abrazar a su madre después de dos décadas sin verla. Zhara Ramdan se emociona al contar ese encuentro soñado. La abuela vio a su nieta cuando tenía la misma edad que su hija cuando huyó. Esta historia. no es excepcional. Se repite en muchas de las 200.000 familias que viven en los campamentos y que tuvieron que dejar atrás a los suyos en los territorios ocupados por Marruecos, donde viven otros 200.000 saharauis. "La gente que vive allí sí que sabe lo que es sufrir la presión y acoso marroquí", asegura.Las pupilas de Zahra Ramdan brillan cuando habla del Sáhara libre. Un país dividido en Saquía el Hamra (norte) y Río de, Oro (sur), con 1.500 kilómetro de costa" Atlántica. Un mar que muchos saharauis no han visto nunca y muchos otros se deben conformar con la imagen que guardan de él en su memoria. Una memoria que se niega a olvidar aquel mes de octubre de 1975, cuando Marruecos agredió e invadió un territorio que no era suyo, aprovechando la marcha sin avisar de los españoles. El pueblo saharaui fue colonizado por España a finales del siglo XIX. "Creemos que por fin este país se ha dado cuenta de que se puede paliar esta deuda histórica con los saharauis. Esperamos que no nos defraude", confía Zahra Ramdan.Sin embargo, bien distinto es su parecer sobre el papel desempeñado por el enviado especial de la ONU en la zona, James Baker, que se encarga del expediente saharaui desde 1997. "Teníamos mucha fe en él, pero cambió. Esperamos que rectifique en su actitud. La credibilidad de la ONU está en juego", sentencia la responsable de Relaciones Internacionales de la Unión Nacional de Mujeres Saharauis.El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó el pasado jueves por unanimidad la ampliación por dos meses más de la Misión para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO), con el fin de ampliar los plazos a las partes para que consideren la propuesta presentada por James Baker. Según dijo el antiguo secretario de Estado americano, su iniciativa fue elaborada "sobre la base de una recomendación del Consejo de Seguridad de la ONU para promover la autodeterminación".Sin embargo, las proposiciones que presentó James Baker durante su visita a la región del Magreb, realizada entre el 14 y 17 de enero, "no son más que una repetición apenas modificada del Acuerdo marco", explica Zahra Ramdan. Un comunicado hecho público por las autoridades saharauis el pasado 18 de enero corrobora su afirmación: "La última proposición de Baker es una repetición, una versión apenas disimulada del acuerdo marco", que ofrece "una autonomía de cuatro años a cuyo término, un cuerpo electoral, constituido en un 65% de colonos marroquíes, decidirá, mediante referéndum, el estatuto definitivo del territorio".Para los saharauis, recuerda Zahra Ramdan, la solución al conflicto pasa obligatoriamente por el derecho de este pueblo a la autodeterminación e independencia conforme a la legalidad internacional, a las resoluciones de la ONU y a los acuerdos de Houston, firmados bajo los auspicios del mismo James Baker.La representante saharaui insiste en que su pueblo está formado por gente de paz. Casi tres décadas en el exilio alzando su voz y dejando la huella de su S.O.S. en cada rincón del mundo son hechos más que suficientes para demostrar la gran paciencia que ha tenido este pueblo. "La comunidad internacional nos va a obligar a empuñar las armas", lamenta Zahra Ramdan."Estamos dispuestos a resistir hasta que se derrame la última gota de sangre", añade con contundencia esta mujer que es ejemplo de tenacidad y resistencia incombustible, una fuerza que es extrapolable al resto de las mujeres que durante 27 años llevan el timón de un pueblo condenado a vivir en la tierra seca del desierto argelino y a subsistir gracias a la solidaridad de otros pueblos. Zahra Ramdan define con una frase el significado de los campamentos de refugiados: "Son la injusticia personificada a un pueblo"."Muchas de nuestras mujeres, que no han tenido la oportunidad de salir de los campamentos, se preguntan, al ver la televisión y escuchar la radio, ¿Cómo ese mundo puede estar aceptando esto?", asegura la representante de la Unión Nacional de Mujeres Saharauis. Están "cabreadas" y se sienten "humilladas". Esta es la única respuesta que obtienen a sus interrogantes.La mujer saharaui se convirtió desde el principio en ejemplo de resistencia. Mientras los hombres morían luchando por su tierra, ellas levantaron ciudades con casas de lona y adobe sobre las arenas del desierto más ingrato del mundo.Es indiscutible el protagonismo asumido por ellas en todos los ámbitos de la vida social, educativa, sanitaria, laboral y moral, hasta lograr una sociedad digna. Una sociedad donde los niños, los más vulnerables, no han perdido la sonrisa. Son las víctimas inocentes de una lucha que sólo tiene un camino: recobrar la libertad arrebatada hace 27 años por Marruecos. Un país libre de mujeres libresLas saharauis no están dispuestas a que cuando el país logre su emancipación ellas deban quedar relegadas a segundo plano. Son muchos los logros conseguidos durante el periodo de lucha por la independencia de su tierra. Son musumulmanas, pero las diferencias de sexo son menos acentuadas que en otras partes del mundo islámico.Durante años d exilio, ellas se na convertido en organizadoas de la vida en los campamentos. Todas trabajan y su nivel de preparación cultural no es distinto al de los hombres. La mujer saharaui no está obligada a llevar velo y ser madre soltera no es un impidimento para un matrimonio posterior. La poligamia, típica en el mundo islam, es excepcional y el divorcio se festeja: las mujeres manifiestan su alegría ante la nueva situación y su estado de libertad. Es más, los casos de malos tratos a las mujeres por parte de los hombres son insignificantes. Zahra Ramdan asegura que "estos son repudiados y aislado por la sociedad". Las saharauis no están dispuestas a que sus conquistas en tiempo de crisis se evaporen cuando los hombres no tengan que ocuparse de la guerra. Ellas no están dispuestas a bajar la guardia. "La mayoría piensa que la paz conllevará todas las tranquilidades, Pensar así es un grave error, ya que las actuales conquistas son sólo el primer paso de los muchos que hay que dar en el futuro. Ésta es una buena base para empezar, pero si la perdemos se desmoronarán todos nuestros sueños sobre la igualdad de derechos", advierte Maima Mahamud Nayen, una de las mujeres de la Unión Nacional de Saharauis. 

Recollida de signatures contra l'explotació sexual

pdblanes 12/07/2007 @ 14:32

En aquesta web s'esta realitzant una recollida de signatures contra l'explotació sexual.

http://www.fmpcontraexplotacionsexual.org/firmas.php

ja sabeu que heu de fer.

Gràcies

SAP, ¿síndrome d’alienació periodística?

pdblanes 12/07/2007 @ 14:23

Tinc damunt la taula una pila de notícies a propòsit de la jutgessa de Manresa que ha retirat la custòdia d’una nena a la mare perquè –presumptament—li inculca odi cap al pare. Segons la jutgessa, la nena pateix la SAP, síndrome d’alienació parental.

Una amiga psicòloga, avaluadora d’abusos sexuals i no feminista declarada, em diu que ens esperen anys de sentències de divorci injustes, basades en la SAP. M’adverteix: “es posarà de moda!” Segons ella, el tret de sortida l’ha donat aquesta jutgessa.

Segons ho veig jo, ho popularitzen els medis de comunicació, amplificant el procés i usant titulars sensacionalistes que qualifiquen la sentència de “pionera”.Pionera, lamentablement, ho és, perquè per primera vegada una decisió judicial es parapeta darrere d’un suposat trastorn no reconegut per l’Organització Mundial de la Salut. La SAP va ser enunciada el 1985 per Gardner, un psiquiatre dels Estats Units. Segons Gardner quan una criatura té tírria a un progenitor, l’odi ha estat alimentat per l’altre progenitor; en el 90% de casos, la mare. Quan es dóna aquesta situació, ell commina a considerar falses les acusacions de maltractaments i abusos sexuals, que no poden ser altra cosa que invencions del progenitor malèvol. I si són certs, ¿què? Res, perquè Gardner creu que les relacions sexuals amb menors són normals, que a les mares se’ls ha de fer entendre que la majoria de pares del món ho fan i que les criatures abusades només pateixen si queden insatisfets sexualment. Naturalment, no cal que digui que considero execrable fer servir les criatures com a boomerang per trencar-li l’ànima al contrari i que, per tant, estic a favor de perseguir tots aquells casos en què es predisposi la canalla contra el pare o la mare (progenitors perversos manipuladors n’hi ha de tots dos sexes). I no cal inventar-se teories per actuar en conseqüència.

Els medis de comunicació farien bé a reconsiderar la seva funció d’altaveu de síndromes inexistents que complicaran la vida a qualsevol dona maltractada o a qualsevol criatura víctima d’abusos sexuals. A no ser, esclar, que els periodistes hi tinguin algun interès.

Gemma Lienas - Escriptora

El Estado contra las mujeres

pdblanes 10/07/2007 @ 14:30

http://www.elpais.com/articuloCompleto/opinion/Estado/mujeres/elpepiopi/20070707elpepiopi_13/Tes SANTIAGO RONCAGLIOLO 07/07/2007 Para que no sepamos hacia dónde nos dirigimos, la furgoneta que nos transporta lleva todas las ventanas cubiertas, como una carroza fúnebre, y sólo nos apeamos de ella después de que el portón del garaje se cierra a nuestras espaldas. Desde el interior de esta casa, es imposible deducir en qué barrio nos encontramos. Tras las ventanas esmeriladas sólo se adivina una reja metálica. Los muros de la azotea miden más de dos metros y están rematados por alambre de púas. Alrededor no se ven edificios ni se escucha el barullo de la ciudad. La única indicación geográfica es la bandera de Guatemala que emerge desde algún tejado vecino. El dispositivo de seguridad -que incluye una guardia armada de tres ex guerrilleros y nueve cámaras de vigilancia- parece digno de un cuartel subversivo, o de la sala de torturas de algún inescrupuloso servicio secreto. Pero los decorados de la casa desbaratan esa posibilidad: las paredes pintadas de colores vivos, la cocina americana con sus manteles floreados, el salón de juegos con juguetes y muñecas, recuerdan a la casita de una familia feliz. Este búnker con interiores de Barbie es el albergue para mujeres de la Fundación Sobrevivientes de Guatemala, que trabaja con mujeres víctimas de la violencia. Las mujeres en situación de riesgo por maltrato doméstico son trasladadas aquí hasta que el juez tramite la orden de alejamiento que les permita volver a casa fuera de peligro. Pero fuera de estos muros inexpugnables, pocas están realmente a salvo. Los casos que lleva la Fundación oscilan entre el acoso psicológico y la mutilación con machetes. Si no de sus esposos, las mujeres son víctimas de las maras, de los traficantes o incluso de los policías. Desde el año 2000, cuando se inició el registro de muertes, han sido asesinadas 3.300. Las señales de violencia están por todo el país. Verdaderos ejércitos de seguridad privada consumen un presupuesto de 300 millones de euros, lo mismo que el Ministerio de Salud. Los vigilantes de las tiendas no llevan garrotes, sino fusiles. Los carteles de un candidato a las próximas elecciones rezan: "Vote con mano dura". Pero aunque todos los guatemaltecos sufren los altos índices de delincuencia, la dominación física, económica y cultural masculina deja a las mujeres en situación de especial debilidad. Más aún, Norma Cruz, directora de la Fundación, considera que están hoy más indefensas que durante el conflicto armado que desangró a su país durante 36 años. Según dice, "durante la guerra, al menos sabíamos quién era el enemigo. Pero ahora, el ataque puede venir de cualquier parte". Con frecuencia, el ataque llega del mismo Estado. En las oficinas de la Fundación se repiten siempre las mismas descripciones kafkianas de procesos administrativos. Las más indignantes son las referidas a homicidios: tras el hallazgo del cadáver de una mujer, la Policía lo examina. Si lleva barniz de uñas o minifalda, la investigación asume como hipótesis que se trataba de una prostituta y, por lo tanto, de algún ajuste de cuentas entre maras o delincuentes que no vale la pena investigar. Los médicos forenses de confesión religiosa -que abundan en un país tan conservador- argumentan objeción de conciencia y se niegan a revisar las partes íntimas de la mujer. Si nadie reclama el cuerpo en 36 horas, lo entierran en una fosa común. En cualquier caso, la ropa y objetos personales de la víctima se tiran a la basura, y así, toda la evidencia del proceso penal desaparece. Dadas las circunstancias, por los 665 casos de mujeres asesinadas en 2005 no existe ningún proceso abierto, ningún condenado. E incluso cuando se condena, se hace con indulgencia: recientemente, un policía que violó y asesinó brutalmente a una mujer fue condenado sólo a quince años. El juez consideró atenuante que el agresor estuviese de vacaciones.Según Norma Cruz, la tradición feminicida del Estado guatemalteco data del conflicto armado. Por entonces, los soldados consideraban a las mujeres un blanco prioritario, porque parían y luego cuidaban a los futuros guerrilleros. Así que matarlas no bastaba. Creían necesario arrancar a los fetos de sus cuerpos. Cuando no letales, las instituciones públicas son indiferentes. Con el fin de convencer a su grupo parlamentario de aprobar un presupuesto para la fundación, la diputada Myrna Ponce tuvo que recurrir a métodos poco ortodoxos: todas las mañanas, repartía en la bancada fotos de los cuerpos femeninos mutilados, y les repetía a sus colegas que esas víctimas podrían ser sus hijas. Myrna pertenece a la derecha política, pero la indiferencia ante este tema carece de sello ideológico. Norma -que es una guerrillera des-movilizada- tiene las mismas quejas respecto a la izquierda. En el fondo, los políticos y funcionarios no consideran un deber ocuparse de esto. Para ellos, los casos de violencia criminal no son especiales, y los de maltrato doméstico corresponden a la vida privada de las involucradas, no a la esfera pública. Muchas mujeres que llegan a las comisarías ensangrentadas son devueltas a casa, para que se amisten con el marido. Muchos jueces, antes de un juicio por violación, recomiendan a la víctima buscar un arreglo económico con el agresor. La violación a secas se arregla con tres mil quetzales (trescientos euros). Cinco mil si hay embarazo de por medio. Otra solución recomendada es casar a la víctima con el agresor para reparar su "honra". La cultura de la violencia que genera estos crímenes no distingue sexo. De hecho, mueren muchos más hombres que mujeres en Guatemala. Pero la violencia de género responde a motivaciones penales específicas. La mayoría de los delitos se cometen con fines de lucro. La violencia política responde a ciertas imágenes de lo que la sociedad es y debe ser. En cambio, el maltrato doméstico, las violaciones y los crímenes pasionales parten de la noción de que el hombre puede disponer de las mujeres como una propiedad. Para garantizar un desarrollo igualitario y justo, el Estado necesita combatir esa cultura. La paradoja en buena parte de América Latina es que el Estado forma parte de ella.

Hasta ahora, Norma y Myrna han conseguido grandes avances, han redactado un proyecto de ley, han propuesto la creación de juzgados específicos. Pero para que una democracia funcione, no le bastan convocatorias electorales y garantías escritas. Es esencial el principio de igualdad ante la ley, que existe dentro de la cabeza de las personas, como un reconocimiento a la humanidad ajena. Por eso, la labor más ardua de estas dos mujeres es la educativa: enseñarles a los guatemaltecos -tanto a las mujeres como a los funcionarios- cuáles son sus derechos y cómo se defienden. Crucialmente, la Fundación ha ido creando conciencia de que existe un problema. Pero la condición trágica de su misión es que la sangre siempre corre más rápido que las ideas.

Santiago Roncagliolo es escritor peruano.